
26 Oct PUNTA DEL ESTE. EDITORIAL ASSOULINE. Autor Bony Bullrich.
Punta del Este por Bony Bullrich:
Nuevo lansamiento de Assouline.
El balneario sudamericano de clase mundial de Punta del Este se extiende elegantemente sobre las brillantes aguas de la costa de Uruguay. Las arenas doradas, las casas naturales junto al mar y la gastronomía de clase mundial atraen a visitantes de élite, transformando el destino en el patio de recreo de la jet set. A menudo comparado con los Hamptons, St. Tropez y Mónaco, Punta del Este se destaca por su paisaje único, que combina lo mejor de la ciudad, el campo y la playa. La vibrante vida nocturna de la ciudad mantiene a los huéspedes entretenidos hasta la madrugada y las horas del día se llenan con paseos a caballo por la naturaleza prístina, descubriendo el singular Casapueblo y experimentando un auténtico asado, un evento social único en América del Sur que incluye una barbacoa.
En Punta del Este, los lectores descubrirán los distintos pueblos que hay en la región y que no se pueden perder, cada uno con sus propias ofertas: Las Piedras, para el lujoso Hotel Fasano; Manantiales, para practicar surf sin igual; Garzón, para experimentar la cocina de otro mundo de Francis Mallmann; y La Barra, para relajarse junto a la playa. El misterio de Punta del Este nunca dejará de fascinarnos.
voy a incluir en esta entrada una version en español que escribi y que finalmente en la traduccion a inglés la reduje por temas de espacio.
Escribi el libro en un hotel 12 horas por dia:
Estaba en plena obra de mi departamento cuando me llamó Scout Sabo, de parte de Martine Assouline y de Jorge Tarditi, para proponerme escribir el libro Punta del Este de Assouline.
Me había mudado a un hotel mientras duraban los arreglos. Durante ese tiempo, me instalé en el sector de computadoras y pasaba doce horas por día escribiendo. La obra avanzaba en casa y yo escribía sobre Punta del Este desde un hotel.
Después vino la edición: recortamos aproximadamente un quince por ciento del texto para ajustarlo al espacio del libro.
Comparto aquí aquella versión original en español, también para quienes no pudieron leer la edición en inglés. Incluye algunas historias y detalles de Punta del Este que quería contar y que, por una cuestión de espacio, quedaron fuera de la versión publicada.
Version en español:
Punta del Este (version ampliada en español antes de la edicion post traduccion:
A nueve mil novecientos dos kilómetros del puerto de Cádiz, de donde salían las expediciones marítimas en representación de los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, hacia el sur, hay una península que divide el océano Atlántico y la desembocadura del río de la Plata, y un conjunto de aldeas suburbanas, bosques, médanos, miles de velas, tejas coloradas y una legendaria Casa Blanca sobre el lomo de una ballena qué aportan todos los colores y el misticismo de lo que hoy llamamos Punta del Este.
Su historia es más abismal que una crónica de anécdotas mundanas. Su archivo está compuesto de leyendas de marinos, de polizones y de náufragos en la confluencia de estas dos inconmensurables masas de agua conocidas como: “ el infierno de los navegantes“.
Su belleza es indudable pero hay una virtud intransmisible que es preexistente a cualquier testimonio fiel sobre Punta del Este: forma parte de un país liderado por políticos sobrios, honestos y bien educados. A Uruguay le dicen: “la Suiza de América”. Cuando pisamos suelo uruguayo podemos estar seguros de que todo va a estar bien. Pero bien como si hubiera una definición clásica de un primer mundo paradigmático y Uruguay se encontrara en la mitad. La sólida democracia de: “La Banda Oriental”, como le decían nuestros abuelos, es en el siglo XXI una paradoja latinoamericana y un ejemplo a seguir para todos los países del mundo.
Un francés en un video que vi hace poco decía que Punta del Este es: “una manera de ser”. “Mis amigos no pueden creer que haya dejado mi vida en el primer mundo para venir a vivir a Uruguay con mi mujer y mis hijos. Pero acá vivo mucho mejor que ellos y no quiero que lo sepan para que nadie más venga: Punta del este es mi secreto”.
Estéticamente su historia es un capítulo de: “Lost” y su hilo de Ariadna se desenrolla por un laberinto de arena como el del Rey de Babilonia perdido en las dunas de Arabia de un cuento de Borges.
Juan Díaz de Solís bautizó a la península: “Puerto de la Candelaria” en 1516. Luego de desembarcar y dejar sentado en la bitácora que: “todo era maravilloso”, clavaron en la arena una cruz y una horca, y celebraron la primera misa como exigía el rito colonial.
En 1829 se rebautizó el puerto de la Candelaria como:” Villa Ituzaingó”, en honor a la batalla que libraron las provincias unidas del Río de la Plata contra el imperio del Brasil, Don Francisco Aguilar recorría las dunas en camellos traídos de África y recién en 1907 fue nombrada como la llamaban sus pobladores: “Punta del Este, por un decreto del Presidente Williman.
A principios del siglo XX los veraneantesllegaban en diligencias de: “La Comercial del Este”, tiradas por nueve caballos, que llevaban hasta 16 personas. Era una vida privilegiada en un paraje agreste donde Pedro Risso ya había construido el primer hotelen una ex factoría de pescado cerca del puerto y organizaba excursiones a “Punta Ballena” y “La Barra”. Hasta hacía pocos años estas tierras eran los saladeros de los hermanos Lafone.
Pero el mito del que voy a dar testimonio comienza oficialmente en 1910 con la llegada del primer vapor de la carrera proveniente de Buenos Aires.
Para navegar hasta Punta del Este hay que cruzar el inconmensurable estuario del Río de la Plata que es un mar dorado y terroso que desemboca en el Atlántico Sur. La costa se va quedando atrás hasta que el puerto de Buenos Aires se pierde en el horizonte y el viaje dura toda la noche: como en los océanos.
Abuela me contaba que en los años 30 se bajaban del barco y en la dársena los esperaba un lujoso tren de madera que los llevaba a Punta del Este. Contado por ella era como una escena de: “Muerte en el Nilo”. Almorzaban en el vagón comedor y cuando llegaban a la estación estaban todos de punta en blanco parados en el andén para recibir a los pasajeros como si fuera el único acontecimiento del día. “La anécdota de la estación”, quedaba demasiado lejos en el espacio y en el tiempo para mí. Borges decía que abuela era “invulnerable a la realidad”, pero de toda esa “realidad”: la del tren de madera, era la que siempre le pedíamos que nos vuelva a contar.
Punta del Este no se detuvo nunca. La exitosa forestación de Henry Burnett y por supuesto la del Mago de las semillas y los pájaros: Antonio Lussich desde finales del siglo XIX cambio el clima, amainó las furiosas dunas y tapizó Punta del Este de todos los colores. Gracias a Juan Bautista Gorlero en 1917 se inauguró el hotel Biarritz con el primer casino y siguiendo los lineamientos estéticos de los grandes hoteles de: “La Côte d´Azur”.
En la puerta de: “La Cigalle”, El hotel de Madame Pitot, como si fuera un auto había estacionado un avión. Su dueño era un francés, que alguna vez alguien me dijo que se llamaba: “Pierre Bardin”, como el filósofo que se ahogó en el rio Sena en el siglo XVII. De modo que ir a Punta del Este era cruzar un mar de oro, almorzar en un lujoso tren de madera y llegar a un hotel que en su puerta había estacionado: “un avión”.
Los primeros barrios, Pine Beach y San Rafael estaban debajo de los árboles, por así decirlo, porque el bosque es una unidad, con senderos por sobre las calles perpendiculares.
Punta del Este como lo conocemos hoy, está integrada por la península y sus aldeas suburbanas. Lo que hasta hace unos pocos años era un lugar para ir de vacaciones, se está convirtiendo en una alternativa para vivir todo el año. Los problemas de inseguridad de los países de la región, le están dando un lugar inesperado: “el refugio de los millonarios”. Excelentes colegios bilingües y una vida cultural y social fuera de temporada que hace que los amantes de punta retro prefieran llegar cuando todos vuelven. En los últimos 20 años: temporada alta, es unos días antes de año nuevo. Entre el 28 de diciembre y el 15 de enero está en su apogeo. La noche del 31 hay fiestas por todos lados y la ruta 10 es testigo del frenesí vehicular. Algunos llegan a pasar las 12 de la noche en el auto yendo de una fiesta en La Barra a otra en José Ignacio y salen a bailar y abrazarse al costado del camino.
Cada aldea del conurbano esteño, donde ahora se construyen multimillonarias casas, en algún momento fue un pueblito de pescadores. Pero si le preguntas a los locales: para ellos sigue siendo un pueblito de pescadores, o mejor dicho quisieran que siga siéndolo. Los Ranchos son baluartes que conviven con obras maestras de arquitectura de los grandes estudios del mundo.
La plaza de José Ignacio es sencilla y muy sofisticada y el chiringuito: “La huella”, que sería el equivalente al club 55 de St. Tropez, entre los médanos de la brava de José Ignacio, es el lugar más sensual para comer una corvina a la luz de la luna que conocí en mi vida y creo que todas las personas que fueron piensan igual que yo. Un poco más lejos esta el chiringuito de Francis Malmann para almorzar sobre la arena, pescados a la plancha, sobre una antigua estufa de leña por uno de los chefs más prestigiosos del mundo. Y más lejos aún, dejás tu auto en la playa y te subis a un bote para cruzar a una saliente donde hay otro chiringuito más que se se llama: “La Caracola”, de Guzmán Artagaveytia, Martin Pittaluga y Gustavo Barbero… tres nombres que tenés que anotar en tu agenda por si algún día vas. Pero no hay palabras que puedan definirla. Tenes que verlo con tus propios ojos. Solo quisiera insistir en un detalle: que no se puede llegar en auto y que hay que cruzar en un bote.
Las Torres y los grandes edificios están concentrados más cerca de la península, el origen de todo: en las playas Brava y Mansa. En los últimos años todos son sustentables. En la parada 19 el arquitecto Rafael Viñoly hizo el edificio: “Acqua”, que son como los jardines colgantes de Babilonia pero de piletas sinfín que se unen a través del color del agua. Uno de sus propietarios me contó qué lo que define: “Aqua”, es que no produce polución visual porque está retirado 60 m de la avenida y es transparente y líquido.
Los edificios de la playa mansa son palcos avant scene para las espectaculares puestas de sol en la isla Gorriti, y los que tienen vista al puerto de: “La Candelaria” reciben el resplandor de las miles de velas amarradas a borneo.
A “La Barra de Maldonado”, hacia el noreste, se accede por un puente ondulante pensado para reducir la velocidad de los autos y de la gente. Pablo Neruda vio en el: “dos senos y dos cimas con la unidad desnuda de una mujer o de una fortaleza sostenida por letras de hormigón que escriben en las páginas del río”. La barra es más decontracté o por lo menos eso parece. Si conoces East Hampton es una ayuda. Hay una mezcla ecléctica de estilos de casas sobrias en calles onduladas que bajan hacia la desembocadura del arroyo Maldonado en el océano. Las de la primera línea tienen salida a la playa. A la derecha esta: “El tesoro”, donde todo parece estar escondido en el bosque y además de ser más bohemio, es un auténtico misterio porque te podés encontrar con todo tipo de fórmulas: desde el Museo del Mar hasta un encantador tugurio de un descendiente de proceres uruguayos, hecha con unas pocas chapas atadas a troncos de árboles en un terreno abandonado; y en su interior… “¿Saben lo que había en su interior?”… una comode regence, dibujos de señoras retratadas “a la mode” de Paul César Helleu, una biblioteca con la colección completa de obras de Balzac y todos los tomos de: “À la recherche du temps perdu”, pero de la edición de Gallimard y una chaise longue de le Corbusier original. Además se acaba de morir su abuela y había heredado una tapicería de Aubusson del siglo XVIII que también pensaba poner. Todo eso entre la rusticidad de las inciertas chapas de zinc y piso de tierra cubierto por alfombras compradas por algún antepasado en Samarcanda. Lo primero que se me ocurrió fue preguntarle porqué no vendia las cosas y se compraba una casa…pero no lo hice.
A pocas cuadras de la casa de mi amigo empieza el camino del cerro Eguzquiza donde estaba el paradisíaco campo de los Braun desde 1930. Son espacios únicos porque están cerca de las estrellas. Y ese, así: “cerca de las estrellas”, es el lugar que eligieron para construir el “Fasano-Las Piedras Hotel and Real Estate Development”. La estructura es una obra maestra de los arquitectos Isay Weinfeld y Carolina Proto que se suspende en el espacio y desde lejos parece que estuviera aterrizando sobre el cerro. La playa del hotel en el Arroyo Maldonado, es digna de Neytiri: la princesa Na´vi del clan Omaticaya. No solo porque es una de las mayores áreas ambientalmente protegidas de Uruguay y solo se permite la navegación a remo o en embarcaciones eléctricas, sino que además los que llegan en helicóptero sobrevuelan un terreno ondulado y la cancha de golf diseñada por Arnold Palmer. Todo…pero “todo lo que ven tus ojos”, parece creado por “Eywa”, como el árbol de las almas, de la luna de Avatar”… así.
Ostenta todos los adjetivos imaginables del primer “Leading Hotel” de Punta del Este y está rodeado por 38 villas y 30 exclusivas chacras marítimas.
Cuando miras hacia el horizonte desde la terraza flotante… todo el mundo alrededor… te distraes de tu sentido de individuación y levantás los brazos como si estuvieras siendo atravesado por el cosmos.
El Fasano, se podría decir que simboliza la vehemencia creativa que da sustento al renovado esplendor de Punta del Este. ¿Qué diría Madame Pitot si pudiera ver el aeropuerto que acaban de construir adentro de la propiedad del hotel para que despeguen los vuelos a los principales polos de la región?
Doscientos años después de la Batalla de Ituzaingó los hermanos Brasileños traen al Rio de la Plata su manera de ser: “o mais grande do mundo. Me contaron que las fiestas en lo de los Auremio, los Safra, los Grendene, los Faria y los Melzer: “resetean” el significado de la palabra “Belle epoque”, con acento lusitano. Un verdadero agasajo a nuestra historia común: “causalmente, al recuerdo del nombre con el que fue bautizado Punta del Este en el siglo XIX”.
La barra y la próxima parada: “Manantiales” parecen el mismo lugar, por lo menos no hay que cruzar otro puente y ese tramo de la ruta 10, se convierte en su calle principal que se llama: “Eduardo Víctor Haedo”. La playa “Bikini” es la playa de los Surfers, un capítulo importante de manantiales: todos los autos tienen una tabla en el techo. Hay galerías de arte, negocios y restaurants. La panadería: “La Linda” puede ser un lugar para encontrarte con un amigo y hacer un curso de permacultura o aprender a hacer yogurt. En punta del Este convive la bohemia de los idealistasy soñadores con regatas internacionales, barcos diseñados por German Frers y el más alto nivel de Polo del mundo: el de los jugadores argentinos.
El entusiasmo por “hacer” ahora se extiende a la “pampa uruguaya”. El plan es llevar arte al medio del campo. No muy lejos de las elegantes panaderías de Manantiales, en la ruta 104, está la fundación Pablo Atchugarry. La vida cultural en punta del este siempre fue de vanguardia: desde el premio de artes plásticas, cuando ganó la instalación de barriles de Nelson Ramos hace más de 60 años.
Uruguay se entiende mejor a través de su misión: “Uruguay natural”, que parece el inicio de todo. El parque de las esculturas son 40 ha en medio de un diseño paisajístico ondulado con obras de arte que: “están ahí”, integradas a la flora y a la fauna. La estructura del arquitecto Carlos Ott tiene forma de arca y es de madera. El objetivo es mostrar arte de todo el continente todas las estaciones del año, con ciclos de cine y clases en invierno y escenarios al aire libre.
Enfrente a la fundación está la galería Xippas, que es un galpón de 700 m en una chacra marítima de seis hectáreas donde se hacen comidas para coleccionistas, sin taxi en la puerta, y sin “otra Galería” al lado como en las grandes ciudades. La gente se queda hasta las 12 de la noche, mirando estrellas, esculturas y charlando con amigos.
¿Alguna vez vieron una librería que tenga cuartos para que los quieran leer toda la noche se puedan quedar a dormir? La Liberia Rizoma, entre el bosque y el mar, es una biblioteca Borgeana, tenés que mirar hacia lo alto y escarbar en rincones que a lo mejor no existen con la ayuda de escaleras corredizas . Diseñada por el arquitecto Diego Montero, la librería de “La Juanita”, así como está planteada, entre el bosque y el mar es una sorpresa que jamás se me hubiera ocurrido encontrar ahí.
Incitar el pensamiento creativo es la consigna que mejor define la fusión entre olas, sierras, chacras y arte. En una casa que parece tener todos los colores y todas las formas que se llama: “La Neptuna”, diseñada por Edgardo Gimenez, el más pop de los Artistas Argentinos, la fundación:“Ama Amoedo” inauguró una residencia de artistas emergentes que es una usina de ideas todo el año.
La toscana uruguaya” se llama “Garzón”, tiene sierras, un pueblo y una laguna. Tradicionalmente se dedicó a las actividades rurales y a la explotación de las canteras de granito. Desde que se estableció el Chef Francis Mallmann en 2004 todo cambió pero sin desordenarse como ecosistema. El epicentro es una plaza rodeada de casas bajas de estilo colonial: un espacio-tiempo que dura dos cuadras. El mineral del suelo, las lluvias y los viñedos están unidos al arte como si no hubiera habido una Revolución industrial. La laguna es uno de los pocos lugares del mundo que tiene doble migración de aves: la boreal y la austral, además de fauna autóctona. Construyeron un lodge con 12 habitaciones flotantes de materiales sustentables construidas sobre balsas de 45 m2 con todo el confort, unidas por pasarelas y decks de madera. La única diferencia con un hotel es que te despertás flotando en el agua como si estuvieras en un barco. Contarlo me pone a prueba como narrador. No sé de qué recurso lingüístico valerme para transmitir el milagro. Además no se si me van a creer. Dispongo del reflejo de la luna, de una copa de vino, del muelle, de la medianoche, y de los pájaros para que mis moderadas palabras proyecten imágenes que los ayuden a comprender su dignidad y su magia.
Garzón por su suelo es un lugar perfecto para la plantación de viñedos . A 15 km de José Ignacio esta: La Bodega Garzón, del empresario Argentino: Alejandro Bulgeroni. Su vino, “Balasto“, es uno de los mejores del mundo. La actriz Gwynett Paltrow, que además de haberse ganado un Oscar es una documentada gourmet se casó con sus vinos. La gran cepa Uruguaya es Tannat. El Edificio consume la mitad de la energía que demanda su operación y además aprovechan las renovables por lo que obtuvo la categoría de LEED (Leadership Energy And Environmental Design). Como si hubiera un plan estratégico para Uruguay donde cada ser humano se conecta con la vida en la tierra y busca su lugar en el mundo: en el club Garzón podés hacer tus propios vinos y aceites.
Sobre la laguna hay un puente redondo diseñado por el arquitecto Rafael Vignoly que es como un palco al que para entrar hay que disminuir la velocidad y entonces el silencioso ecosistema se despliega. Por ser redondo es como una laguna adentro de otra laguna. Su construcción generó un acalorado debate porque no había consenso. Viñoly lo hizo con la condición de que sea el fin de la ruta 10. Manejar sobre el puente esuna clase magistral de desarrollo sustentable de uno de los referentes de la arquitectura mundial.
También en Garzón, el “CAMPO Artfest” integra sus comunidades con artistas, chefs y escritores de todo el mundo que vienen y trabajan con los que viven ahí desde siempre. Los que pensaron este proyecto liderado por Heidi Lender lo concibieron como un despertar a personas que eligieron cambiar el mundo. Personas que se basan en su verdadero ser y se conectan con el otro para cambiarlo.
La gente que llega a Uruguay dice que no se puede ir del lugar por la autenticidad de los uruguayos. Un capítulo aparte merece Casapueblo y la historia del Uruguayísimo artista Carlos Páez Vilaró. Un capítulo aparte es sólo una metáfora porque ya ha sido escrito: miles de páginas, documentales y películas en todo el mundo, incluyendo la de Paramount dirigida por Frank Marshall y narrada por John Malkovich. Antes de ir te recomiendo leer su libro: “ Entre mi hijo y yo la luna “, sobre la tragedia aérea de los andes. La búsqueda de su hijo fue de las más frenéticas de las que haya registro y la odisea de los que sobrevivieron no parece cierta. Una de las coincidencias más bellas de esta historia es que se trata del artista que construyó Casapueblo, un paradigmático templo a la vida que oficia de cuna espiritual de Punta del Este.
Casapueblo queda en “Punta Ballena”, una península que evoca su homónimo emergiendo del océano y en uno de sus acantilados construyó su casa taller en la posición elegida por el sol para intimar con todos los que asisten: “todos los días”, a la ceremonia de su puesta. Es una escultura habitable inspirada en el nido del hornero. No usó planos, ni niveles, ni plomadas, en una lucha abierta contra la línea recta, como en los hornos de pan. Los pasadizos, cúpulas, laberintos y terrazas fingen ser percebes succionados a la piel de un cetáceo adormecido en Portezuelo. Unos minutos antes de la puesta se escucha la voz del maestro que conversa con el sol. Al oír su voz: en la terraza, enfrentada al abismo del sistema solar, aceptás que es cierta la leyenda que dice que en el fondo del mar de Portezuelo, hay un mineral con una enorme fuerza telúrica. La legendaria Mecha Gattas dice que son teorías locas, pero cuando subís la lomada de punta ballena te ponés de buen humor porque hay gnomos que viven cerca de ahí, en el Arboreto de Lussich y que mucha gente los ha visto. Punta del este no es un lugar lógico y tenés que tener imaginación para entenderlo. La ceremonia del sol empieza unos minutos antes del atardecer, cuando el maestro dice:
!Hola Sol…! Otra vez sin anunciarte llegas a visitarnos. Otra vez en tu larga caminata desde el comienzo de la vida, junto con tu panza cargada de oro hirviendo para repartirlo generoso por villas, caseríos, capillas, campesinas, valles, bosques, ríos o pueblitos olvidados…
Son palabras de rendición ante la eternidad como la concibas posible: la eternidad como instante, la eternidad cíclica o la eternidad como presente y futuro, mientras estás ahí, en el arcoíris, esperando que vuelva la luna otra vez, casi inconsciente, cara a cara con el sol…. el poeta se despide de él una vez más:
“¡Adiós sol…! Mañana te espero otra vez. Casapueblo es tu casa, por eso todos la llaman la casa del sol. El sol de mi vida de artista. El sol de mi soledad. Es que me siento millonario en soles que guardo en la alcancía del horizonte“.
Cuando brota tu primera lágrima….entendiste Casapueblo y si entendiste Casapueblo, entendiste punta del este.
Otra de las cunas espirituales es la casa de los Haedo: “La Azotea” entre el Club Cantegril y Maldonado. Así lo definió Pablo Neruda en el libro de visitas: “Dejo en el libro de Haedo este puente escrito en Punta del Este. Pienso que el mundo necesita de puentes y, Haedo, tú eres un gran puente”. El dueño de casa Eduardo Víctor Haedo le importaba la buena conversación. Tanto que en una comida se sentó en la mesa un señor que nadie sabía quién era y muy amablemente le preguntaron quien lo había invitado. El señor también amablemente contestó: “que nadie lo había invitado”, pero creyó que era un lugar público; y como la charla era tan agradable se sentó con todos en la mesa. Además del accesible señor en esa mesa también se sentó el Duque de Edimburgo, el Che Guevara, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Borges, y medio siglo XX. Al medio día había Tallarines y pastelitos por que la cocinera nunca sabia cuántas personas habría para almorzar. El dueño de casa había sido nada más y nada menos que Presidente de la Republica y cuando se iba a la playa no se sabía con cuantas personas volvería.
Tan cierta fue la definición de Neruda sobre su anfitrión que en la mesa de: “La Azotea”, comieron el representante de Kennedy y el Che Guevara en el peor momento de la guerra fría. Al principio el líder de la revolución Cubana no estaba de muy buen humor pero el perro de Haedo: “Poncho”que había aprendido del dueño de casa todas la artes de la seducción, se acercó a jugar con el Che que se empezóa reír y la histórica comida finalmente fue un éxito.
Además del romanticismo, de la sabiduría de sus políticos y su gente y el indudable respeto a la naturaleza que coloca a Uruguay a la vanguardia de los países firmantes del acuerdo de París, Punta del Este fue desde los años de los play boys una de las cunas del nuevo: “contrato social”, entre aristócratas con ganas de transgredir el ritual del abolengo y los nuevos dueños del dinero. En el encabezado del contrato, donde dice: “los abajo firmantes”, se lee: “Jet Set”. Además en Argentina no hubo ley de divorcio hasta 1985 y los clubes de su balneario: Mar del Plata, eran muy conservadores. Este nuevo grupo de Argentinos necesitaba un club en Punta Del Este y una noche en un restaurant que se llamaba “La Draga”, fundaron: “La Terraza”, que junto con el Médano, fueron los clubs privados más importantes.
Aristóteles Onassis, Nicanor Patiño, Dirceu Fontoura, Baby Pignatari, todos pasaron por Punta del Este desde “La Fragata”, la boîte de tablones del legendario Juanito Domínguez. Astor Piazzola, compuso: “Suite del éste” que fue un suceso internacional. Era fácil porque todos querían ser parte. Había mucha plata, “ Dante “ no paraba de vender perfumes en la avenida Gorlero. La crónica de los veranos la relataba la inmortal escritora de Best Sellers: Silvina Bullrich, en su columna del diario La Nación.
En los años 50 llegaron los príncipes D´Aremberg que hicieron y hacen mucho por Punta del Este. Unos años antes, se habían sumado los exiliados de los conflictos europeos: el español Rafael Alberti, Margarita Xirgu y la fotógrafa Jeanne Mandello, amiga de Man Ray que trabajaba para Vogue y Harper´s Bazar y que huía del nazismo, introdujo en Uruguay la fotografía de vanguardia.
Mauricio Litman, organizó el primer festival de cine para promocionar el club “Cantegril” que fue otro hito más para Punta del este por que vinieron Joan Fontaine, Cantinflas, John Derek, Dino de Laurentiis, Carlo Ponti, Anita Eckberg, Jeanne Moreau, Anne Miller, Yves Montand y Trevor Howard. Punta del Este era oficialmente: “La St. Tropez del hemisferio sur”.
Su encanto tenía que ver con la simpleza de su sofisticación. El gordo Iribarren, un personaje inolvidable de esos años, el amigo de todos, andaba en una motocicleta con un carrito de madera atrás. Salir a caminar por Gorlero, se llamaba Gorlerear. Tibor y Domingo eran los peluqueros de moda que eran tan buenos como los de París, porque soñaban con ser mejores que Alexandre. Además no había conciencia todavía de que hubiera algo mejor que el Río de la Plata.
Para: “Georges Tarditti”, que según Yaffa Assouline personifica la fantasía del hombre argentino, sus mejores recuerdos de Punta del Este, son los atardeceres en “La Laguna del Sauce”, en la casa de Nicolas Garcia Uriburu, el artista que tiño de verde las aguas de Venecia. “Éramos un grupo de amigos que nos juntábamos antes de la puesta de sol, tomábamos te de “Marcela” con infusiones de tallos florales de plantas indígenas, escuchando cantos gregorianos de los monjes benedictinos. Ese es mi mejor recuerdo”.
Así como Astor Piazzola compuso una canción para punta del este, el bartender Vittorino: inventó su primer trago: “Amanecer”, con Gin, Cointreau y Grand Marnier y Alejandro Carbonaro accidentalmente improvisó: “ el chivito “, que fue, es y será el clásico de los clásicos de punta del este. Dicen que un día llegó al restaurante: “El Mejillón”, una señora que venía del norte de Argentina y pidió comer chivito. Comopor supuesto:“no había”, se les ocurrió hacer un sándwich de lomo con jamón, lechuga y tomate en un pan con manteca y a la plancha y lo bautizaron así:“CHIVITO”, con mayúscula como debe ser. Aunque sea de lomo le pusieron ese nombre en honor a la señora.El escudo de armas Punta del Este debería incluirlo.
Los grandes proyectos culturales de millones de dólares de ahora tienen el mismo espíritu de los de antes solo que eran más artesanales. Arte y naturaleza siempre fueron la consigna. El bosque de las madreselvas era un teatro natural donde tocaba el piano el maestro Hugo Balsa cómo sí el piano estuviera adentro de un cuadro de Monet. Los brasileros Vinícius de Moraes y Toquinho llevaron la bosa nova a finales de los 60 a la Fusa de Coco Pérez en la parada 10. Una noche Astrid de Ridder había invitado a Vinícius como espectador y al poco tiempo estaba sobre el escenario con un sillón y una mesa para apoyar su vaso de whisky. Ni hablar de Les Luthier o de Carlitos Perciavale: “El Rey del Café Concert”, en su chacra de Laguna del Sauce. El espíritu trasgresor de Punta del Este, se remonta a los años de André Giot de Badet. Por su casa del Molino pasaron desde Josefine Baker hasta la Mistingette. La madre del anfitrión las recibía vestida por Madame Paquin.
La frase: “ todo tiempo pasado fue mejor “ no se aplica a Punta del Este, o mejor dicho se aplica la opuesta: lo mejor está por venir; y esa osadía se expande en el espacio: desde Piriápolis hasta La Pedrera; y en el tiempo: del frenético enero hasta un abarrotado Domingo de Otoño. Lo qué dijo el francés al principio: “Punta del Este” es una manera de ser“, ya cambió; y va a seguir cambiando. Si algún día vas: “cuando llegues al aeropuerto de “La Laguna del Sauce” y el avión carretee entre todos los aviones privados de empresarios y de jugadores de futbol, acordate del cuento de mi abuela sobre la vieja estación de tren de los años 30, cuando todos iban a ver quién llegaba. Ahora nadie más va a ver quién llega al modernísimo aeropuerto del arquitecto Carlos Ott y los que llegan ya no van solo a la península; van hacia todos los puntos cardinales atravesando puentes en busca de lo que en guaraní quiere decir: “el lugar de los pájaros y del agua»…. “URU”, “GUA” , “Y”.
Como escribió Pablo Neruda en el libro de una vieja casa de Punta del Este donde todos eran bienvenidos: “el mundo necesita puentes” y los uruguayos lo son. Los otros días una amiga me preguntó quien era la persona más educada que conocí en mi vida. Son preguntas que parecen no tener una respuesta posible. Pero una gran señora que conocí hace 15 años resolvió el acertijo: “Se llama Patricia”, le contesté. Lo que no le dije en ese momento a mi amiga, porque no era necesario: es que Patricia, que se murió hace unos años….era Uruguaya.
Y en suma, si las palabras del poeta de Casapueblo son ciertas, les presento a Punta del Este: el mejor lugar del mundo para ver al sol cuando se guarda en la alcancía del horizonte.
Bony Bullrich.
Bibliografía:
1. Punta del este. Historia, vida, destino. Felipe Barreda Laos
2. Al este de la historia. Los pioneros de punta del este. Diego Fischer
3. Crónica de Punta del Este. Mecha Gattas y Blanca Giuria.
4. Historia de punta del este. Juan Ignacio Polo Risso.
5. Al este. Astrid Perkins. José Pereyra Lucena.
6. La azotea de Haedo. Ramiro Podetti
Web grafía:
Artfest.campogarzon.com
Lagunagarzon.com.uy
Fundacionpabloatchugarry.org
Lalindabakery.com
Rizoma.lajuanita.com
Bodegarzon.com
Fasano.com.br
Chiringuito.maitre.com
Puntadelesteinternacional.com
Documentales:
100 años de punta del este. Al este de la historia. (You tube)