Mis viejos: Fueron la única razón por la que sufrí por ser gay en los 80s…mi familia. No queria que sufran. Mi vieja era genial….Semióloga, hizo el teatro donde se dio TAMARA que gano dos ACE y el Moliere. Pero Argentina era muy pacata en esos años. Me fui a vivir a New York. “El día que apareció un titular en el diario cuando tenía 17 años que decía: “se mueren homosexuales de una nueva enfermedad”, entendí que el mundo me sería hostil. Pero me hizo fuerte y desarrollo mi sentido de empatía. Te adaptas mejor a los cambios sociales. 30 años después te sirve para otros: “Las migraciones, el mediterráneo”. Ponernos en la piel del otro, nos da la posibilidad de ver cuanto más humana y pujante sería la sociedad si les diéramos la bienvenida. Tienen ganas de hacer cosas, de vivir, de progresar… en una Europa que envejece. Si el mundo es uno solo, tiene que ser uno solo para todo. No es ideológico, es humano. Economía, vida, clima, amor….

Muchos piensan que les hubiera parecido mal mi amistad con los piqueteros. Nada que ver. Tendrían 94 años pero Mamá trajo junto a Silvia Ambrosini, Carlos Espartaco, Victor Grippo, David Lamelas, el estructuralismo en los 60s. Construyó Teatros, entre ellos el Victorial donde se dio TAMARA (primer living movie: esctructura dramática inédita), fue profesora en letras, se especializó gramática estructural. Era muy linda. Pero le gustaba pensar. Papa como yo, era abogado. Se murió cuando yo tenia dos años; el 40. Hubieran entendido perfecto. A los 88 años Mamá me acompañó a pasar una navidad con todos los militantes del MIJD. Lo pasó barabaro. Despues de las doce me dijo: “No te olvides que tenemos que pasar a saludar por lo de Zorraquín”. Era la primera vez que no lo pasabamos con ellos desde que se murió mi tía guille. Tenemos que liberarnos todos de los prejuicios. Tantos prejuicios.